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Tomar decisiones es una tarea diaria para cualquier empresario o emprendedor: contratar personal, negociar con proveedores, ajustar precios, abrir nuevos puntos de venta o buscar financiación. Pero cuando estas decisiones se toman sin información financiera clara y actualizada, se abre la puerta a errores que pueden costar mucho más de lo que parecen. Aunque parezca evidente, muchas pymes en Colombia siguen operando sin indicadores básicos como el flujo de caja, la rentabilidad por producto o los niveles reales de endeudamiento. Y cuando la información existe, muchas veces está desordenada, desactualizada o no se interpreta correctamente.
8 octubre 2025
Otra
Tomar decisiones por intuición no es del todo malo. La experiencia y el “olfato” empresarial tienen su valor. Pero cuando se trata de crecer, invertir o asumir riesgos, hacerlo sin datos confiables es como cruzar una calle con los ojos cerrados.
Por ejemplo, muchos negocios aumentan su producción porque “hay demanda”, sin revisar si cuentan con el capital necesario, si los costos están bien calculados o si realmente están generando utilidad. Otros solicitan créditos sin saber si pueden asumir la deuda, o fijan precios sin tener en cuenta los gastos indirectos.
Contar con estados financieros claros permite responder preguntas clave: ¿cuánto estoy ganando realmente?, ¿puedo pagar mis obligaciones a tiempo?, ¿dónde se está yendo el dinero?, ¿qué productos me generan pérdida?, ¿cuáles clientes representan mayor rentabilidad y cuáles me generan utilidad?, ¿cuál es mi punto de equilibrio?, ¿cómo está mi rotación de cartera y pagos a proveedores?, ¿cuánto representan las inversiones frente a las ventas?.
Estos datos, bien organizados y analizados, ayudan a proyectar escenarios, anticipar crisis y tomar decisiones con mayor seguridad. No se trata solo de cumplir con la DIAN, sino de entender el negocio desde sus cifras.
Contar con estados financieros no es exclusivo de empresas grandes. Cualquier negocio, sin importar su tamaño, puede tener control si implementa procesos básicos de registro, seguimiento y análisis.
Apoyarse en un contador público que hable tu mismo idioma y que entienda tu realidad empresarial puede marcar la diferencia. Porque el rol del contador no es solo “llevar libros”, sino ayudarte a entender lo que las cifras están diciendo, para tomar decisiones inteligentes.
No se trata de tecnicismos ni de complejidad. Se trata de claridad. Y en un entorno tan cambiante como el colombiano, tener claridad financiera es tener poder para decidir bien.